header-photo

De barrancos, escombros y turbios orígenes

La garganta de Costechal es uno de los grandes descubrimientos de los últimos años. Recientemente referenciado en la guía "Senderos de Agua del Alto Gállego", se trata de un breve descenso bien excavado que, aunque abierto desde hace tiempo, era desconocido para la mayoría de nosotros.

Mucho antes ya conocíamos la garganta de Escarrilla, de aguas cristalinas.

Pese a que ambos descensos forman parte del mismo curso, tiene un carácter claramente diferente. Por desgracia, también tienen un denominador común...

En Escarrilla, lo primero que uno tiene la oportunidad de contemplar son los restos que colapsan el cauce procedentes de las obras del túnel que hay más arriba. Bloques de diverso tamaño depositados sobre el lecho que en este tramo permanece oculto a la vista.

Más tarde, las aguas cristalinas se vuelven turbias... lejos de ser este hecho un fenómeno natural, sólo hay que echar un vistazo a nuestra derecha para descubrir el origen de la opacidad brusca y algo maloliente. Uno vertedero de basura que alimenta el fondo cenagoso que de vez en cuando barre nuestros pies.

Por fortuna, los encantos naturales se sobreponen a estos ataques de la mano del hombre.

Nadie hizo nada, nadie hace nada... sólo nosotros, los que merodean estos rincones, somos testigos de lo que ocurre. Bueno, y toda la fauna y flora que por desgracia, merma cada día que pasa... y no precisamente por nuestra presencia.




Al fondo de la imagen se puede apreciar la acumulación de bloques y escombros.




Sobran las palabras. He aquí uno de los orígenes de las aguas tintadas de Costechal

En invierno también están prohibidos, claro

Este año ha sido especial debido a los temporales de nieve y frío que han alcanzado toda la peninsula. Ha sido un invierno con unas condiciones ideales para la práctica del barranquismo invernal, una especialidad que para los que la practicamos, es sin duda la más espectacular y rigurosa.

Para uno que además también hace sus pinitos en la escalada en hielo, es inevitable preguntarse el motivo por el que se pueden escalar algunas cascadas, pero no descender otras. Que duda cabe que el invierno ofrece también grandes posibilidades para el barranquismo, y que en esta época dentro de los parques nacionales, alejados de la multitud y rodeados de un entorno escepcional, todo cobraría una nueva dimensión.

Os dejamos algunas fotos de lo que el invierno nos deja disfrutar a los barranquistas compulsivos.

Saludos