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De barrancos, escombros y turbios orígenes

La garganta de Costechal es uno de los grandes descubrimientos de los últimos años. Recientemente referenciado en la guía "Senderos de Agua del Alto Gállego", se trata de un breve descenso bien excavado que, aunque abierto desde hace tiempo, era desconocido para la mayoría de nosotros.

Mucho antes ya conocíamos la garganta de Escarrilla, de aguas cristalinas.

Pese a que ambos descensos forman parte del mismo curso, tiene un carácter claramente diferente. Por desgracia, también tienen un denominador común...

En Escarrilla, lo primero que uno tiene la oportunidad de contemplar son los restos que colapsan el cauce procedentes de las obras del túnel que hay más arriba. Bloques de diverso tamaño depositados sobre el lecho que en este tramo permanece oculto a la vista.

Más tarde, las aguas cristalinas se vuelven turbias... lejos de ser este hecho un fenómeno natural, sólo hay que echar un vistazo a nuestra derecha para descubrir el origen de la opacidad brusca y algo maloliente. Uno vertedero de basura que alimenta el fondo cenagoso que de vez en cuando barre nuestros pies.

Por fortuna, los encantos naturales se sobreponen a estos ataques de la mano del hombre.

Nadie hizo nada, nadie hace nada... sólo nosotros, los que merodean estos rincones, somos testigos de lo que ocurre. Bueno, y toda la fauna y flora que por desgracia, merma cada día que pasa... y no precisamente por nuestra presencia.




Al fondo de la imagen se puede apreciar la acumulación de bloques y escombros.




Sobran las palabras. He aquí uno de los orígenes de las aguas tintadas de Costechal

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